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domingo, 8 de mayo de 2011

Pablo de Tarso

El primer problema al que nos enfrentamos a la hora de interpretar el pensamiento de Pablo lo constituyen los más de 2000 años de actividad exegética que del mismo han realizado el cristianismo en general y la iglesia en particular.

martes, 14 de diciembre de 2010

Hipótesis histórica (alcanzada por el procedimiento de conjetura inverosímil)

La historia del ser humano es la historia de los grandes cabreos.

Sólo cuando aparece alguien con un cabreo monumental se producen cambios. Tiene que haber alguien que llegue, vea lo que hay a su alrededor y piense "vaya puta mierda" para que se puedan desencadenar los procesos de cambio. Además, ese pensamiento tiene que enquistarse, metastasiar y propagarse por toda su mente para que el cabreo alcance el nivel de monumental, de "acojonante". Sólo así se pueden alcanzar los niveles de energía y testarudez necesarios para desencadenar los procesos de cambio.

Algunos ejemplos: Platón, Pablo de Tarso, Alejandro Magno, Atila, Napoleón, Marx, Hitler, Bush

martes, 23 de noviembre de 2010

Obligación y fuerza

Parece obvio que no se puede obligar, si no es por la fuerza, a otra persona a hacer algo que no quiera. Tampoco se puede obligar a creer. Pero en esto, por contra, la fuerza puede no ser suficiente.

Lo más contrario a una iglesia universal es el fideísmo. Al menos eso parece. Bien pudiera ser esto debido a que el fideísmo enseña que la fuerza (también la de la razón) es insuficiente para la creencia, al menos para obligar a creer. Pues una iglesia universal, en el fondo no es más que una estructura de poder basada en obligar a la creencia. Y a la forma de vida que de ella se deriva...

lunes, 15 de noviembre de 2010

Género humano (un esbozo)

Aristóteles decía que el género es la generación continua de individuos de la misma especie, por lo que el género humano sería la generación continua de individuos de la especie humana.

Sin embargo, hablar de especie o de género es presuponer que hay algo en común en una multiplicidad de individuos, y además, ese algo es relevante. Trivialmente, desde un punto de vista científico, digamos médico o biológico, hay ese 'algo' relevante, o incluso muchos 'algos', la única cuestión interesante es el qué. Pero desde un punto de vista teológico, o desde un punto de vista filosófico, o desde un punto de vista político, o desde un punto de vista literario (artístico) no es igualmente evidente que haya algo común [porque NO se presupone que lo haya].

Por ejemplo, para un judío, hay una razón teológica que distingue a unos humanos (el pueblo elegido) de otros. Otro ejemplo: para un nacionalista hay una razón política que distingue a unos humanos (los compatriotas) de otros.

La pregunta filosófica, tiende a referirse antes a la distinción de tipos humanos, dando por supuesta la comunidad, que a la distinción de unos humanos con respecto a otros [y esto no se contradice con lo expuesto en párrafos anteriores]. Aristóteles distinguía varios tipos de vida humana, no poniendo por encima al filósofo, por cierto.

Sin embargo, la candidez filosófica que lleva a presuponer esa comunidad, puede fácilmente desmoronarse al observar la apariencia y conducta de un cani: ¿Cómo es posible, pongamos por caso, que Richard Rorty y un cani sean de la misma especie? Hace falta una justificación.

Una respuesta como la de Huxley en Un mundo feliz es sugerente, pero al cabo, parte con la facilidad de la ficción, y por tanto es filosóficamente insatisfactoria.

viernes, 27 de junio de 2008

Irreductibilidad

Se suele apelar a la irreductibilidad de algún tema, hecho o disciplina cuando desde otras disciplinas se intenta explicar aquello primero. Por ejemplo, se suele insistir en la irreductibildad del hecho religioso para impedir que la sociología o la antropología expliquen las religiones.

Se utiliza también el concepto de irreductibilidad en biología para intentar refutar la teoría dominante actual. Por ejemplo, la pseudo-teoría biológica del 'Diseño Inteligente' suele apelar a características de los seres vivos cuya complejidad es irreductible, de modo que no se pueda explicar (darwinianamente) como un proceso de evolución desde carácteres más simples y se muestre así la necesidad de postular un diseñador más complejo capaz de introducir estas caracterísiticas en los seres vivos (se obvia por supuesto que postular un ser complejo plantea necesariamente la cuestión del origen de dicho ser cuya complejidad se supone también irreductible). Un ejemplo clásico de complejidad irreductible es el ojo. Se supone que el ojo es un órgano tan complejo que no puede haber surgido por evolución desde carácteres más simples, porque su funcionalidad, requiere que todas sus características estén integradas a la vez en el órgano para ser ventajosas. Se suele plantear la cuestión del siguiente modo: ¿de qué sirve medio ojo?.

Generalmente, quien postula la irreductibilidad de un hecho, tema o disciplina, lo hace desde su incomprensión del hecho, tema o disciplina, confundiendo su propia incomprensión con la complejidad del asunto.

'Los caminos del señor son inescrutables' es un ejemplo de este tipo de confusión.

viernes, 15 de febrero de 2008

Misosofía (μισoσοφία)

Podemos decir que un hablante competente del lenguaje castellano entiende correctamente un enunciado como "los caminos del señor son inescrutables" cuando por un lado,

  1. en relación con la cuestión que le ha llevado a preguntar y a obtener tal respuesta del individuo que se la ha proporcionado, percibe que es una cuestión sobre la que no hay que pensar porque no se puede obtener explicación o respuesta, al menos en opinión de su interlocutor, y cuando por otro lado,
  2. es capaz de utilizar el enunciado en situaciones en las que desee expresar que la cuestión planteada no requiere observación o pensamiento pues no se puede obtener respuesta ni explicación.
No se puede equiparar un enunciado del tipo "no importa" a un enunciado del tipo anteriormente señalado, pues este tipo requiere que el destinatario entienda que la cuestión planteada si tiene explicación o respuesta pese a que el esfuerzo que conllevaría obtenerlas no se ha valorado positivamente hasta el momento.

sábado, 19 de enero de 2008

Distinciones evidentes

Leo en el libro 10 palabras clave en bioética, de Javier Gafo, Editorial Verbo Divino (Navarra 2004), en las páginas 18 y 19 las siguientes palabras:

"Un año más tarde, el 3 de diciembre de 1967, el Dr. Christian Barnard realizaba en el hospital Groote Schur de Ciudad del Cabo el primer transplante cardíaco [...] El transplante de corazón no solo suscitó la degradación a mero músculo cardíaco de un órgano al que se le había dado gran importancia cultural, sino que suscitaba serios interrogantes éticos a cerca del consentimiento del donante y, sobre todo, a cerca de la determinación de su muerte. Precisamente la Harvard Medical School [...], marcaba poco después unas directrices que iban a tener una gran relevancia en los años posteriores. La comisión que propuso esas directrices contaba con la presencia de un teólogo: ya se percibió, por tanto que se estaba ante una problemática que desbordaba a los propios especialistas médicos."

Decir de la presencia de un teólogo en cualquier comisión de cualquier tema que está debida a que el tema desborda a los especialistas en otro tema es una asociación infundada.

Si los especialistas de un tema X no pueden abarcar otro tema Y, es razonable que si se establece una comisión para el tema Y, se llame a especialistas de temas que no sean X y que sean complementarios al tema X para poder abarcar el tema Y.

Decir que si hay un tema Y que no puede ser abarcado por los especialistas del tema X, entonces ello implica que hay que acudir a especialistas de temas no-X, no implica que haya que recurrir a especialistas del tema Z.

Me explico. Si hay un dilema ético en torno al transplante cardíaco que no puede ser abarcado por los especialistas médicos, entonces si se establece una comisión para el estudio o lo que sea de ese dilema, habrá que recurrir a especialistas de otros temas, por ejemplo éticos, filosóficos, jurídicos, políticos, de otras disciplinas científicas, o lo que sea, incluso si se quiere, de temas religiosos. A cualquiera de ellos, a varios o a todos, pero no a alguno en concreto.

Estar desbordado implica acudir a cualquier otro. Pero acudir a cualquier otro no implica acudir a uno concreto.

Por tanto, decir que estar desbordado implica acudir a un teólogo, es una asociación infundada. Si se recurrió a un teólogo fue por alguna razón distinta a la de estar desbordado.

Por otro lado, decir que la demostración empírica de la posibilidad médica de transplantar un corazón de un ser humano a otro degrada a mero músculo cardíaco a un órgano con gran importancia cultural es también una asociación infundada.

Cuando no se sabía si el corazón podía transplantarse o no, se le dio gran valor cultural a ese órgano. Pero si se le dio incluso sin poder descartar la posibilidad de que si se pudiera transplantar, eso quiere decir que el valor cultural del órgano es independiente de esa posibilidad.